Mostrando entradas con la etiqueta ¿Qué me cuentas?. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ¿Qué me cuentas?. Mostrar todas las entradas

jueves, 28 de mayo de 2020

Experiencia personal sobre Covid-19
   ¿Qué se puede decir de vivir una experiencia a nivel mundial?¿Cómo puedo explicar esta catástrofe? Mi madre me ha dicho muchas veces que estamos escribiendo la historia, y aunque yo al principio no le prestaba mucha atención, ahora me doy cuenta de la realidad. 
    A nivel personal me he dado cuenta de lo importante que es la familia, los amigos, las relaciones entre personas, lo difícil es no poder relacionarse con los demás. Sobre todo con nuestros mayores. Nunca pensé que echaría tanto de menos poder abrazar y besar a mis abuelos, echar unas risas con ellos o simplemente charlar.
    Los primeros días de confinamiento estuvieron bastante bien, porque pensaba que eran como unas mini-vacaciones y que pronto volvería todo a la normalidad. Pero conforme iban pasando los días, me di cuenta de que la historia no era así. Así que tuve que poner los pies en el suelo. Empezó el trabajo telemáticamente. Al principio era todo un caos, cada profe mandaba los deberes por distintas plataformas, no tenía muy claro cómo enviar los ejercicios, y una vez enviados no sabía si habrían llegado o no. Hasta que poco a poco fui cogiendo el ritmo. A veces pienso en los compañeros que por desgracia no tienen la misma facilidad para acceder a internet por falta de medios, y me doy cuenta de la suerte que tengo. Echo de menos el instituto, los compañeros, los cambios de clase, los recreos, el esperar ansioso que toque el timbre el viernes a las 2:45 para salir corriendo y despedirme de mis amigos hasta el próximo lunes.
    Al estar en casa me he dado cuenta de muchas cosas a las que antes no prestaba mucha atención, la importancia de colaborar en casa, de cuidarnos, de tener charlas con mis padres y mi hermano, que antes por falta de tiempo no tenía. Hacía tiempo que no nos sentábamos todos a ver una película, a echar unas risas o incluso de jugar al parchís.
     Por otro lado está el lado triste de la historia, cuando poníamos la tele y veíamos lo que estaba pasando fuera de casa. Mucha gente enferma, sanitarios pidiendo ayuda que nunca llegaba, personas muriendo solas sin poder despedirse de sus familias...entonces me di cuenta de lo afortunado que soy por tener a mi familia y poder disfrutar de ella aunque sea en casa, lo importante es estar todos.

Ignacio Jerez Rodríguez 3º ESO-A

martes, 28 de abril de 2020

LOS CUADERNOS VIAJEROS

I. La nostalgia

-No preguntéis, solo observad, observad lo que hoy dará sentido a nuestra clase-

Con estas palabras se dirigió la profesora a los alumnos de último curso de la asignatura Los viajes y la literatura. Ahora se comunicaba con ellos a través de internet, pero existió un tiempo, no muy lejano, en el que todos compartían espacios y se relacionaban con otros estudiantes sin más barreras que la escasa distancia entre sus cuerpos. Para esta promoción, que parecía haber olvidado sus inicios en el mundo académico, aquella forma de aprendizaje era ahora inviable e incomprensible. Sin embargo, la profesora añoraba aquellos tiempos en los que ponía cara a sus alumnos y a sus compañeras del departamento de Lengua y Literatura y mantenía en lo más profundo de su ser el recuerdo de aquellos momentos entrañables. 
Necesitaba revivir la enseñanza que conoció, en la que profesores y alumnos disfrutaban de excursiones conjuntas hacia lugares del patrimonio histórico nacional. Pensó que la observación y la contemplación se convertirían en sus mejores armas pedagógicas y que, a través de ellas, conseguiría recuperar la parte recreativa de la memoria de sus estudiantes, cuyos recuerdos parecían haber sido sepultados. Levantó la tapa de su ordenador y comenzó su clase con la invitación a la contemplación de un lienzo esbozado por ella para la ocasión.







II. El lienzo de la niñez

  -Observad chicos-, decía, - observad con detenimiento este lienzo y dejad que vuestra mente se apropie de las líneas que marcan las distintas etapas de vuestra vida. Deslizaos por el tobogán de vuestra imaginación hacia las aguas transparentes e ingenuas de vuestra infancia, aquella en la que saludabais con ilusión al mundo que os acogía. Recordad el chapuzón temeroso que pronto se convirtió en liberador cuando os desprendisteis de aquel asfixiante flotador. Recread aquellos momentos placenteros y recuperad la placidez de una época, en la que el mundo marchaba ajeno a vuestros pensamientos. Permitid la entrada y la salida a esos monstruos infantiles que os acechaban al caer de la tarde, extended vuestras manos a todos los recuerdos que os visiten y cread vuestro propio lienzo imaginario. Después, inmortalizad esos recuerdos en el cuaderno viajero que me presentareis-. 
La profesora permaneció un tiempo en silencio intentando averiguar el efecto evocador que había producido su lienzo en los alumnos. A continuación, les pidió que se trasladaran a otro lugar del lienzo. 

III. El lienzo de la adolescencia

-Trasladaos ahora a la ciudad que os vio nacer-, decía la arrebatadora y serena voz de la profesora. Permaneced en la antesala del monumento que os presento y que todos conocéis. Contemplad esa torre que acecha a las aguas silenciosas del río que baña su valle. Esperad a que los recuerdos fluyan de vuestro interior. Recread en ellos las historias vividas y soñadas. Aquel primer beso de enamorado, aquellas historias que fracasaron en vuestra realidad, pero no en vuestra imaginación. No os abandonéis a los propósitos inalcanzados ni a las traiciones de aquellos amigos, dejadlos pasar y abrid la puerta al recuerdo de los que tanto os enriquecieron con su lealtad. Dibujad esas evocaciones en el lienzo de vuestra imaginación y permaneced en ellas el tiempo que vuestra conciencia soñadora necesite. No os apresuréis en continuar vuestro viaje. Después, inmortalizad esos recuerdos en el cuaderno viajero que me presentareis. 

Para sus alumnos el nuevo recorrido por el lienzo supondría un paso más hacia los recuerdos de su adolescencia, pero la profesora pretendía que se detuvieran en esa etapa de sus vidas y se proponía despertar en ellos la parte de la memoria de aquellos días vividos en el JdQ a través del rescate de imágenes acumuladas en algún lugar de sus cerebros. Había leído un artículo en el que los científicos advertían de los posibles efectos de aquel virus pandémico en la mente de la población de los adolescentes de entonces. Se decía que podía haber afectado a la memoria colectiva de esa generación, cuyo cerebro había congregado, a modo de defensa, a las neuronas de aquellos recuerdos para permanecer en una especie de estado vegetativo. La profesora se documentó al respecto y se propuso luchar con todas sus fuerzas para apartarlos de aquella perturbación memorística. Poco a poco fue rescatando  cada uno de los recuerdos en los que se habían quedado anclados. Comprendió el sufrimiento revivido por algunos, a quienes ciertas historias rememoradas les impedían avanzar en la lucidez de los recuerdos. Se percató de que había recuperado la atención de sus estudiantes y aprovechó la ocasión para poner en marcha su plan de choque emocional a través del relato en primera persona de una historia, que esperaba los devolviera al momento de la trama, el último día que vivió con ellos en aquella aula, cuyas paredes adornaban con el resultado de sus trabajos y cuyo reloj de la pared permanecía inmóvil, como si augurara un cercano parón temporal.  

IV. El recuerdo

- Antes de que finalice la clase quiero compartir con vosotros una historia que me sucedió hace unos años con un grupo de alumnos muy especiales para mí. Eran las 8,15 de la mañana y el timbre acababa de sonar junto a la melodía musical que correspondía a esa mañana. Los alumnos, adormilados aún, traspasaban la puerta que los adentraba en los umbrales de la sabiduría. Y aunque desconocían el alcance de la expresión, paseaban por los pasillos que les dirigían a sus aulas de referencia. Aquel día no era como los demás. En el ambiente estudiantil subyacía un halo de euforia y alegría. A mis compañeros, por el contrario, le abrumaba el resultado de los acontecimientos. Ese viernes se convertiría en la crónica de un final anunciado con antelación por algunos medios de comunicación. Entré en la clase que me correspondía y, a pesar de encontrar, como cada día, los pupitres alineados por el personal de la limpieza, me alegró ver a los alumnos colocarlos en forma de U. Acerqué mi mesa al centro de aquel rectángulo y comencé mi clase, como hacía con regularidad. Hacía tiempo que había decidido introducir al comienzo de cada clase una reflexión o la lectura de algún relato afín a la edad de los alumnos y con ello, pretendía fomentar la capacidad de escucha, de la que tanto adolecían aquellos chavales, debido a la constitución biológica de las hormonas que los alteraban en plena adolescencia y que les pedían a gritos que se convirtieran en el eco de sus tribulaciones. Ese desahogo verbal que experimentaban a través de los debates generados por sus lecturas o audiciones, los convertía en los seres receptivos que necesitaba para sus clases de Lengua y Literatura. Ese día, ajena al desarrollo de los acontecimientos futuros, improvisé una reflexión en el encerado: UNO ES FELIZ SI LUCHA POR LO QUE QUIERE Y ACEPTA LO QUE CONSIGUE. Cuando me giré, comprobé en sus rostros el interés que en ellos había despertado aquel pensamiento aleatorio. No imaginaba que ese enunciado tan general derivaría en tantos temas de debate. La mayoría de los alumnos lo enfocaron hacia el amor de pareja y las consecuencias de esas relaciones. Como era de esperar, surgió el tema de los malos tratos hacia las personas y cada uno de ellos opinó en función a su acercamiento o no a la postura machista que los definía. Pero, en un momento del debate, un alumno dio un giro a la conversación y derivó el tema hacia la difícil situación que vivió su abuelo, a quien el destino había impedido luchar por lo que quería y se había visto forzado a aceptar las vicisitudes de su historia. Tras su intervención, todos recordaron anécdotas de sus ancestros y entonces descubrí con entusiasmo el valor del respeto que anidaba en sus corazones. Ese respeto a sus mayores desembocó en el tema que desde hacía unos días se iba gestando en la mente de todos los humanos, el desconocido e inquietante virus que se estaba convirtiendo en el terror de la humanidad. Preguntaron si las clases se iban a cortar, como habían oído en algunos medios de comunicación y sus rostros dibujaban aires de preocupación adolescente. La clase llegaba a su fin y yo, tan desprovista de información como ellos, me anticipé a lo que el futuro nos depararía y los tranquilicé con la seguridad que me permitieron mis temores. Me despedí de ellos hasta el siguiente lunes, no sin antes dejarles mi dirección de correo electrónico para poder así responder a las dudas surgidas en relación a la tarea que les había encomendado. Aquel viernes no solo daría comienzo a un esperado fin de semana, sino que marcaría el inicio de una nueva era pedagógica-.  
La profesora finalizó su relato y las teclas de su ordenador dejaron de sonar y pudo percibir, que también la de sus alumnos. 

V. El retorno

Retomó el camino de sus viajeros con voz enérgica y segura para dirigirlos al próximo lugar al que los acompañaría. Los adentró en el globo terráqueo. Les pidió que observaran el timón que aparecía flotando y dominando todos los continentes. 

– Habéis llegado chicos, al centro terráqueo, a las entrañas de vuestro ser. Ahora la perspectiva es amplia y el lienzo difumina las líneas divisorias de los espacios y de la etapa en la que os encontráis. Observad cómo destaca el timón central. Espero que, a partir de ahora, a él y solo a él os aferréis. Reparad en ambos lados del borde del círculo, donde se puede leer que solo vosotros sois el capitán de vuestro destino. Las sendas de vuestros caminos las marcará el timón de vuestras decisiones. Espero que mis propósitos se hayan cumplido y hayáis volado a la zona cero de la historia que os he relatado. Espero que inmortalicéis vuestros recuerdos en los cuadernos viajeros que me presentaréis. Vais a comenzar una etapa de vuestra vida, en la que los momentos que viváis, se irán acumulando en la mochila de las experiencias. Continuad el camino que marque vuestro timón y no permitáis que los fantasmas del pasado encadenen vuestras decisiones. No cometáis el error de muchos de vuestros mayores, quienes se quedaron anclados a la tierra de sus recuerdos y no se atrevieron a girar las manillas de su timón-. 

La profesora estaba a punto de finalizar su clase y, aunque satisfecha por su intervención y la atención de sus alumnos, una ola de tristeza e incertidumbre la invadía. Había comprobado que todos habían seguido su clase con interés, al menos se esforzaba en creerlo. El viejo ordenador, desprovisto de cámara y micrófono, la alejaba de la cercanía visual que le hubiera gustado mantener con ellos. Solo podía tener acceso a la lectura de sus comentarios y del buen uso que hicieran del lenguaje, dependía la fiel interpretación de sus pensamientos. Se preguntaba si los temibles presagios científicos en relación a aquel virus infernal, se habían cumplido hasta el extremo de hacerles olvidar aquella realidad tan distinta a la virtual en la que ahora vivían. Mientras esperaba con ansiedad el relato de sus cuadernos, se dispuso a preparar el borrador escrito a papel de su próxima clase para ser mecanografiado posteriormente en el ordenador, cuando, de repente, una lágrima rodó por su mejilla. 
– Queridos alumnos, reconozco el esfuerzo que realizáis para conectaros a diario a la clase de forma telemática -. Pensaba comenzar con un halago merecido. Pero al inclinar su cabeza comprobó con asombro que la tinta de la última palabra escrita comenzaba a difuminarse con su llanto y de repente, la imaginación se apoderó de su presente. – No sigas escribiendo-, le decía una voz lejana y diáfana, - pronto volverás del mundo de los sueños. La humanidad ha sido testigo de una catarsis emocional por los abusos cometidos-. 
Las horas posteriores les parecieron eternas. No se alejaba de aquel viejo ordenador. De vez en cuando, retumbaba en su mente aquella voz profunda que la devolvió al mundo de la Esperanza. Se preguntaba cuál era ahora su realidad y, sobre todo, cuál sería la de sus alumnos. Cerró la tapa del ordenador que en un pasado, no muy lejano, utilizó como material de apoyo en sus clases y se dispuso a hacer lo que único que el tiempo le permitía, esperar la llegada del cuaderno viajero de sus alumnos.  
Mamen Ortega Alcaraz

La familia clonada de Noa y Noah

I. PARTE

La apariencia apacible de nuestro personaje transmite la serenidad extrema de quien muchas  contiendas ganó. Su jauría quedó lejos. Su capacidad auditiva, siempre atenta al sonido del silencio que lo rodeó, ha sobrepasado la línea de la escucha activa. 

Su mirada se tiñe de una melancolía arrebatadora, pero el asiento de su postura refleja la satisfacción de sus logros. Se propuso muchas metas sin temor a los resultados, sólo disfrutó de su proceso. Hoy se le ve ahí en su zona de confort, majestuoso, sabio y seguro de su condición perruna. El futuro de su legado quedará impreso en las páginas del recuerdo eterno de sus cachorros. 

Su futuro no es incierto. Nada le turba porque nada teme y su sabiduría lo reconforta.

II. PARTE

Querido amigo Noah, urbanita como así te defines, desde la distancia rural te confesaré las razones de las alegrías y pesares de mi sereno aplomo. Hace mucho tiempo entré a formar parte de una familia desconocida y sin señas de identidad que me identificara, o al menos yo las había olvidado. Decidieron llamarme Noa. Entonces pensé que habían sido muy crueles con la elección del nombre porque Noa a secas, me pareció un insulto a mi raza. Todos ellos disponían de nombre y dos apellidos al menos. Pero, claro, yo solo era un perro para cuya estirpe no corresponde sobrenombre alguno. Mi mente juvenil aún no contemplaba la descendencia, pero sí la duda de saber cómo identificarían a mis sucesores. ¿los inscribirían en el registro perruno con otro corto nombre y a lo sumo con el sobrenombre de ‘primogénito de Noa’? ¿Y si mi descendencia aumentaba? Pero para entonces, el calor humano recibido había disipado todas mis dudas. Viví años de gloria y sufrimiento junto a mis dos amos. De uno aprendí el valor de la lealtad a una causa y del otro el valor de la confianza en tus seres queridos. Los pequeños me dibujaban junto a serpientes y águilas, decían que por motivos jeroglíficos de mi denominación de origen. Pero lo que más me molestaba en aquellos momentos, era el adjetivo unisex, con el que calificaban mi nombre, cuyo significado aún no había registrado mi capacidad animal. Hoy sé que tu nombre era el auténtico, el mío fue el resultado de la feminización del tuyo.
Mi personalidad se iba forjando día a día. Mis maestros se esmeraron en crear un personaje tachado de bipolar en sus comienzos. Pretendía ser la réplica de dos personas antagónicas por naturaleza. Durante toda mi juventud me identifiqué con uno de mis dueños, me sentí impulsiva y poco reflexiva, aunque sí analítica y con anhelo de sorpresas imprevistas. Fui marcando poco a poco mi territorio y mi alma irracional me hacía sentir líder y consejera de mis otros compañeros de la finca. La casa de las Salinas se convirtió en un reclamo de lo inalcanzado en la casa azul. Mi presencia y la de algunos compañeros más contribuyó a la creación de un marco familiar envidiable. Todos los espacios estaban a nuestra disposición y en el exterior, hectáreas de campo se abrían a nuestros ojos. Todo estaba muy bien delimitado, zonas de ocio y baño para los más jóvenes, y por supuesto, zonas de quietud para contemplar aquellos inolvidables atardeceres. Hasta la disposición de las estancias de los équidos cumplía con las normas de equilibrio exterior del recinto. Las conversaciones que mantenía con mis compañeros de las Salinas las hacía de manera presencial, pero la humanidad desconocía que el mundo animal hace tiempo que mantiene diálogos no presenciales, los cuales he denominado eólicos. Nunca se molestaron en investigar nuestro medio de comunicación, porque de haberlo hecho, hubieran descubierto gran parte de la historia que hoy están sufriendo. Mis conversaciones eólicas con compañeros del mundo urbano presagiaron que algo desconocido acechaba la paz de los humanos. ¡Compañero urbanita!, necesito que des sentido a esta inquietud que está haciendo tambalear los pilares de mi equilibrio emocional. Dime, ¿eran ciertos mis temores? ¿Se cumplieron las amenazas hacia los humanos de ese ser zoonótico que deambulaba por espacios infernales, cual ángel caído y se instaló hace tiempo en nuestra raza canina Pomerania a fin de lastimar todo lo que se relacionaba con el género humano? Desde la apacible quietud de mi entorno solo vislumbro la preocupación que embarga a mi familia y necesito que me informes de la realidad que te envuelve y a la que yo no tengo acceso.

III. PARTE
Querida Noa, me alegra comprobar que tu vida animal goza de un entorno apacible y envidiable. Tus temores se han cumplido y no puedo desatender la petición que me haces. 
Hace un mes que el ser humano comenzó un proceso de transformación imparable. El zoonótico infernal ha anidado en el pulmón de su existencia. Quien fracasó como parásito canino se ha convertido en escollo temporal para los humanos. Ese ser infernal ha conseguido distanciar a una población unida por el abrazo y la empatía cercana del diálogo. Ha separado familias, amigos y se ha ensañado con la población más débil físicamente, los mayores. 
Noa, sabrás que no todos los de nuestra condición han disfrutado de una existencia tan placentera como la tuya. Conozco a muchos compañeros, quienes, hasta no hace mucho, deambulaban por espacios intransitables por temor a muchos humanos. Con todo mi repudio para este ser infernal, debo reconocer que su capacidad de actuación no se ha percatado del gran favor que a nosotros nos ha hecho. Hemos pasado de ser juguetes de entretenimiento para los más pequeños a sentirnos seres necesarios para todos. Ya no somos animales de compañía, ahora son ellos los que nos acompañan en nuestros paseos. Se han convertido en nuestros lazarillos y algunos de mis amigos callejeros me cuentan que se han encontrado algunos humanos en los balcones de sus domicilios clamando sus ayudas. 
Yo, por mi parte, hace años que tuve la suerte de conocer a una ancianita, en quien su hijo Javier, creo que así se llamaba, había volcado toda su atención desde que tuvo que dejar el pueblo por motivos de trabajo. Un día apareció en el orfanato canino y me liberó.  Me pidió que cuidara de ella como si de mi madre se tratara. Así lo hice hasta que llegó su final. Mi vida diaria con mi mamá Mari, como así la llamaba yo, no se diferenciaría de la que tú llevas hoy con la familia que me refieres. Mi residencia no era tan amplia como la de tus amos, pero a ese hogar no le faltaba el calor humano de los hijos y la hija que tenía. Un día, Javier conoció a una persona francesa y juntos comenzaron un largo camino en el amor. Mi ama adoraba aquella relación y, según me decía, había descubierto que su alocado hijo había encontrado su destino. Muchas noches, al calor de la lumbre, me relataba historias apasionantes de él, a quien a veces tachaba de ser demasiado confiado y fantástico. En una ocasión, visitamos su finca para celebrar su cumpleaños y degustar su famosa paella que, aunque siempre la encargaba, se había hecho famosa entre sus amistades. El terreno era enorme y disponía de cuadras para los caballos, de un porche acondicionado para contemplar lindos amaneceres y hasta una piscina se integraba en aquel oasis de confort. 
Aprovecha, amiga mía, los momentos que compartes con tu familia. Tu nombre te ha concedido la longevidad de la que disfrutas y si me permites te diré que, con solo tu compañía y el gesto de tu atención, tus amos comprenderán la magnitud de tu lealtad y de tu amor hacia ellos. Me despido de ti, pero confío en poder reanudar algún día nuestra conversación de forma presencial, lejos de la frialdad y sequedad de una hoja impresa o del vacío ambiental de un diálogo eólico. ¿Tú crees Noa en la clonación de familias y en la simultaneidad de destinos cruzados?

Mamen Ortega Alcaraz

miércoles, 22 de abril de 2020

LOS NIÑOS DE LA ESPERANZA
Año 2020, tras muchos decenios de desmanes y excesos, al ochenta por cien de los niños al nacer hay que practicarles una complicada intervención quirúrgica para cambiarles su débil corazón y sustituirlo por uno artificial. Instalarle un conjunto de válvulas y microchips que bombeen la sangre y controlen sus emociones e instintos primarios.

Isabel tuvo suerte, nació sana, fuerte, con un corazón hercúleo que le permitía correr, saltar, bailar... vivir. Una eterna sonrisa surcaba su rostro dibujándole dos hoyuelos perpetuos en sus mejillas. A diferencia de los niños de su edad que no conocían el placer de la sonrisa, ni la sensación del viento golpeándoles en la cara al correr campo a través, ni la placidez que otorga acariciar el cuerpo de otro ser, ni el cosquilleo del estómago cuando besas a un ser querido, pues su órgano postizo no permitía sentir, amar, compartir. Eran niños sin corazón.

Para salvaguardar la especie se decidió por ley que los niños sanos tuviesen colegios específicos, los mejores parques, y todo tipo de actividades lúdicas que les proporcionasen una vida sana y aparentemente feliz. A los descorazonados se les hacinó en colegios situados en suburbios y se les suprimió cualquier tipo de actividad puesto que su físico no podía resistir ejercicio alguno. Las relaciones y mezclas entre niños de ambos grupos estaban prohibidas, pues de corazones androides jamás nacía un niño sano.

Isabel, ajena a todo ese mundo, conoció a Pedro. Su encuentro fue frío, distante, e incluso grosero. Ella caminaba por el bosque y él andaba perdido con su silla mecánica ahorra-energías, y habiéndose topado con un obstáculo, miró a  Isabel y le increpó: “Oye, tú, Ayúdame”. Ella asustada y temerosa de una posible reacción violenta, decidió socorrerle, no sin tomar la precaución de sacar de su bolso un spray anti-ataque que su padre le regaló en su catorce cumpleaños.

Al día siguiente, a la misma hora ambos decidieron volver al mismo punto, por curiosidad, casi por azar. Isabel buscaba explicación a aquel trato, a esa frialdad, él la calidez, la ternura que esas manos habían desprendido al rozar su brazo por error cuando soltaba la silla. En el mismo obstáculo se encontraba Pedro en su silla, y junto a él, Isabel esperando que él le pidiese ayuda por segunda vez. Pero esta vez no ocurrió así, Pedro solo levantó la cabeza, la miró, e Isabel tras devolverle una sonrisa comenzó a empujar la silla para llevarle a lo alto de la colina y otear el horizonte.

Tarde tras tarde volvían allí, y tras trepar el montículo ambos se tumbaban sobre la hierba para divisar el atardecer. Al principio cuerpo junto a cuerpo, después uno de los dos apoyaba la cabeza en el pecho del otro para servirse de almohada. Una de tantas veces Pedro sintió curiosidad y preguntó a Isabel qué sentía al divisar aquel espectáculo del que él era incapaz de gozar. “Es como transportarte más allá del cuerpo, desprenderte de todo lo superfluo que te rodea y flotar en el espacio, llenarte de vitalidad y descargarte de nimiedades para dejar sitio a energías externas que te ayudan a ver el mundo de forma distinta” respondió ella.

Pedro, que era incapaz por naturaleza de mostrar emoción alguna, sintió en su interior que algún elemento no funcionaba bien, que su cuerpo estaba extraño. No era capaz de reconocer la profunda tristeza que le embargaba por no poder disfrutar de aquello que estaba viendo, y una furtiva lágrima brotó por vez primera de su ojo derecho, rodó entre su nariz y la cuenca de su ojo, bordeó ligeramente su mejilla y acabó en la comisura de sus labios. Al sacar la lengua y succionarla pudo notar su sabor salado, la densidad del líquido, además de notar el frescor que dejaba en su cara, y la sensación de alivio que se producía en su cuerpo.

El padre de Isabel se opuso tajantemente a aquella amistad, pues de seguir adelante su hija incurriría en un delito y podría acabar en un sanatorio para niños rebeldes. Intentó por todos los medios finiquitar la relación, mandó a Isabel al extranjero a estudiar idiomas, pero ella escribía a Pedro largas cartas. Le prohibió salir a la calle durante meses pero ella mandaba notas a su amigo amado con la muchacha de los recados. Finalmente hubo que claudicar y esperar que el destino cumpliese su cometido.

Así Pedro e Isabel pudieron seguir viéndose a diario, y ella cada día le llevaba a algún lugar distinto. Le llevó al circo y Pedro rió a carcajadas con los payasos, le llevó al zoo donde tocó por primera vez el pelo de un mono para sentir su suavidad y la piel de una serpiente que noto fría y viscosa, le montó en globo para que notase la suavidad del viento al golpear su cuerpo, también al teatro donde pasó de la risa al llanto en pocos segundos, y se identificó con los personajes. Y lo más importante, notó el placer de abrazar a alguien, de darle un beso, o de acariciar un cuerpo ajeno. Poco a poco, y sin darse cuenta, Pedro pudo experimentar nuevas emociones: rió, lloró, sintió rabia, ira, celos, felicidad, gula, deseo. En definitiva comenzó a vivir.

Con el tiempo Isabel tuvo que ir a juicio cuando ambos decidieron formalizar su unión de hecho. Allí tuvo que exteriorizar los avances que Pedro había experimentado. Era capaz de emocionarse, de demostrar sentimientos a los demás y sobre todo se había convertido en un hombre capaz de entregarse sin pedir nada a cambio. Para concluir levantó su blusa y mostró a los asistentes su vientre abultado e hizo que subiera un médico al estrado y con un fonendo comprobase que aquel niño que albergaba en su seno tenía un corazón sano que latía acompasado al de ella.

A partir de ese momento se organizaron cursos para formar emocionalmente a los niños sin corazón. Pero lo primero que el gobierno propuso fue cambiarles el nombre y llamarles “los niños de la esperanza”, la esperanza de que otro mundo sea posible.

Daniel Arévalo Cots

martes, 21 de abril de 2020

Una tarde cualquiera     
Una tarde cualquiera, aburrida y triste, bueno son así desde hace unas semanas. Confinamiento, una palabra que se ha convertido en algo habitual para todas esas personas que viven en ciudades con casos o riesgo de ese virus, esa epidemia que está en boca de todos pero que al fin y al cabo ha ayudado al planeta a eliminar la polución y la contaminación, dejando la atmósfera más limpia; y te paras, piensas, y dices, cómo tiene que llegar la humanidad a estar en una epidemia global para reducir la contaminación….

2º ESO A

domingo, 19 de abril de 2020

COVID-19
  
Tras el confinamiento no queda otro remedio que ayudar a la sociedad y pensar en las demás personas que se pueden morir, aunque no seas factor de riesgo el coronavirus no es para tomárselo a broma. Debes quedarte en casa para proteger a los mayores.
Esto de estudiar en casa no es lo mismo que en el instituto, ya que en el instituto te enteras mejor. Creo que es mejor acudir a clase de lunes a viernes, pero tenemos que ser pacientes y esperar. 
Todo esto nos va ayudar a ser mejores personas, eso espero, aprender a valorar un poco nuestra salud, los profesionales que nos protegen de ella, y muchas otras cosas….Como compartir en familia los buenos y los malos momentos, y apoyar, ayudar a nuestros padres a que todo sea más fácil.  
Aunque el no poder salir a la calle y practicar mis actividades diarias se me está haciendo eterno, pero es lo que hay. Durante el confinamiento una manera muy efectiva de divertirse es jugar a la play.
TODOS JUNTOS PODEMOS 
QUÉDATE EN CASA 
Aitor Casas Doménech     2º ESO A 

sábado, 18 de abril de 2020

   Que nadie sufra  

   El sol se colaba por las rendijas de la ventana; siente cómo la luz llega a su ventana. Con gesto molesto se esconde entre las sábanas. Minutos después saca la cabeza y observa la habitación . Su hermana sigue dormida. Una sonrisa maliciosa  aparece en su rostro. 
- ¡¡¡ Buenos días !!!- grita , mientras sube la persiana. 
  Mientras desayunan, se lleva la cuchara a la boca. Su padre siempre pone las noticias, para estar informado. La joven suspira. Desde que este infierno empezó, solo hablan de eso. Solo había malas noticias. Sin embargo, había que pensar en positivo. 
  Se quedó mirando fijamente las hojas que había encima de su mesa. Sentía la extraña necesidad de incendiarlas y hacer una hoguera con ellas. Niega con la cabeza para apartar ese pensamiento. Después de tres horas de escribir y resolver problemas baja a comer.
 – Que hambre – dice su hermana. 
 - Shhh- manda a callar su  padre.
 Desde que empezó este suplicio está más irascible de la cuenta. Aunque ellas tampoco son unas santas. Acaba la comida y la chica sube al escritorio a seguir trabajando. Está un ratito y después se pone a dibujar. Está haciendo un manga y necesita mucha paz.
  Son las 8, van  a aplaudir. La niña sale al escuchar la música. El hijo de los vecinos se ha montado una mini discoteca para alegrar al barrio. A veces pasan coches de policías, a veces ambulancias. Pero da igual, aplauden de todas formas. Llega la noche y se acuesta, no sin antes pedirle a Dios:  ¡que nadie sufra,  por favor!
 Lucía Aragón 

jueves, 16 de abril de 2020

¿Y luego qué…?    
 Poco a poco, lentamente se me desvía la mirada del ordenador y observo cómo sube el número de muertos,  y me pregunto si mañana seré yo una de ellos. Se sigue expandiendo cada vez más , y la gente, tan ingenua a la realidad, se piensa que son vacaciones, como si fuera cualquier situación normal, como si no se hubiese parado el mundo por esto. Pero a la vez que son ingenuos, detrás de esa faceta de ignorancia, lo saben. Saben, al igual que tú y que yo, que solo se hacen los necios (por así decirlo) porque el agobio y miedo que sienten por dentro de sí mismos, (de solo imaginar que no despertase vivo al día siguiente, de verse solo en un hospital sin datos sobre lo que te pueda pasar, o simplemente de sentir como se le va acabando el aire de sus pulmones sin dejar una sola mota), no salgan también fuera de él y contagien aparte de sí mismo, a los que lo rodean. Unos dicen que soy muy pesimista, que debo pensar que todo saldrá bien, que debo de calmarme, que así no voy a durar ni un solo día si pillo el virus, que me tranquilice…Y otros tiemblan por cada palabra que se dice de este virus y no son, al igual que yo, capaces de afrontar lo que nos viene encima. ¿Y alguien sabe por qué soy tan pesimista? Porque, si se acaba de morir tu abuelo de un cáncer, no le has podido ver ni a él ni a tu familia por culpa de este condenado virus, y encima te dicen que no se debe uno de preocupar, que no pasa nada, que estará en la estrella que más brille de todo el universo, pues a una le dan ganas de hacerse una bola, quedarse en un rincón y esperar a que todo pase, si es que pasa. Solo que, cuando pase, ¿nos atreveremos a darle dos besos a alguien?, ¿y si el Covid-19 deja algún rastro psicológico o algún trastorno mental en la persona que lo pasa?, ¿todo, realmente, será igual que antes?…Todo eso son preguntas que nadie en estos momentos es capaz de contestar. 

Julia Figueras Rodríguez 1ºESO A

viernes, 10 de abril de 2020

LA PANDEMIA    

Empecé esto creyendo que era algún tipo de broma, es la tercera semana y sigo sin ser consciente de lo que está pasando, el mundo entero está paralizado por un virus; esto es de película, nunca creí que iba a vivir nada parecido y aunque las personas realmente no somos conscientes de que esto está pasando realmente, este virus es bastante peligroso. Cada día que pasa me agobio más en casa, necesito volver a mi vida normal.  Las clases por internet son más difíciles, ya que las explicaciones son básicamente apuntes del ordenador. Creo que esto nos va a servir para ser mejores personas en el futuro y tener más experiencia.

Inés Lozano   2º ESO A 

lunes, 6 de abril de 2020

Días de cuarentena
Esperaba que estos día de cuarentena  los iba a llevar mejor pero me está costando más de lo normal.
Al principio, la cuarentena empezó con calma,  empezaron a mandar  los deberes  poco a poco y los fui haciendo para ir adelantando trabajo, pero conforme fueron  avanzando las cosas, los deberes fueron aumentando mucho y me costó un poco más;  a pesar de todo estoy intentando llevarlo todo bien.
La cuarentena al principio me dio un poco de miedo porque he visto muchas películas y he jugado muchos videojuegos de apocalipsis y todas esas cosas siempre acaban con la extinción de la raza humana.  Ahora,  aunque las cosas parecen no mejorar, el gran esfuerzo de los sanitarios y los trabajadores de supermercados (que esos son los verdaderos héroes en estos momentos de tensión) me tranquiliza un poco porque pienso que gracias a este esfuerzo de todos podremos con el virus.
También lo que más me está afectando esta cuarentena es el tiempo que llevo sin ver a mis amigos y a mi pareja porque son a los que más me echo de menos, aunque lo llevo un poco mejor gracias a los medios de comunicación que tenemos hoy en día; me tiro todo el día en videollamada con mi novia y eso lo mejora un poco, pero esto sigue siendo muy duro.
Por ahora yo creo que lo llevo bien, porque en los deberes voy bien, aunque estos días he estado enfermo con un resfriado (nada grave) y me ha costado hacerlos y levantarme de la cama; hay que esforzarse un poco y llevarlo bien.
Espero que se acabe esto pronto o que por lo menos no empeore más.

Jesús del Barrio, 3ºESO A.

CORONAVIRUS

Llevamos ya dos semanas de confinamiento y esto es muy aburrido.

Casi siempre me levanto a las nueve en punto más o menos y desayuno. Cuando termino me pongo a hacer deberes de todas las materias ya que mandan muchos: Biología, Geografía, Lengua, Matemáticas, Inglés, etc.
Suelo terminar sobre las tres que es cuando viene mi padre para comer. Después de comer suelo ver Netflix, casi siempre, o una película o seguir viendo series. Sobre las seis termino de ver Netflix y meriendo. Una vez haya merendado o me pongo a jugar a juegos de mesa, a ver películas con mi familia, leer o a hacer deberes.

Todos los días son así, ya sea lunes, sábado o jueves.
La verdad, es que lo único que me quita el aburrimiento es ver Netflix, pero sobre todo leer. Llevo ya muchos libros leídos (jaja).

Sinceramente (que esto se quede aquí), se echa de menos el instituto, el poder salir con tus amigos o verlos todos los días; o a los maestros, las risas que echábamos en la clase y el día a día de una rutina. Tengo , por así decirlo, miedo a que cuando entremos, los maestros nada más que nos pongan exámenes, ya que algunas asignaturas las medio entiendes, pero por ejemplo Matemáticas, Física o Inglés, es imposible que te enteres de las cosas sin que los maestros te las expliquen, ya que eso no es estudiar sino que es todo práctica.

Esperemos que todo esto pase rápido y que después de estas dos semanas que nos quedan hasta el doce de abril no se alargue más.

#YOMEQUEDOENCAAPEROABURRIDA 

Una alumna

domingo, 5 de abril de 2020

¿QUÉ ESTÁ OCURRIENDO?

En estos últimos días se ha extendido una pandemia proveniente, originalmente de China. Esta pandemia, más bien conocida como COVID-19 o Coronavirus, ha ido visitando país por país llegando a Italia y posteriormente a España. El Gobierno dio el pasado sábado 14 de marzo el estado de alarma en nuestro país debido a la cantidad de gente que estaba siendo infectada por este virus y por la cantidad de gente que estaba falleciendo por culpa del mismo.
En consecuencia de este estado de alarma, el gobierno español ordenó quince días de cuarentena, a la que más tarde se le sumaron otros quince días más. Actualmente no sabemos cuándo vamos a volver a salir de casa ni cuándo volveremos a las aulas. Ni siquiera sabemos si vamos a terminar el curso o si se acabará aquí nuestro año. Por culpa de este virus ya no se puede ni acompañar a un difunto el día de su fallecimiento. 

En mi familia ocurrió una de las peores desgracias y más tristes que jamás podíamos imaginar. El lunes pasado falleció mi abuelo y no nos dejaron velarlo, tardaron muchísimo las ambulancias y las funerarias, y todo fue un horrible caos. Gracias a mi tío, que es florista, se le pudo hacer una corona de flores y un ramo de flores, porque todo está cerrado y nadie puede hacer nada. También gracias a él, pudimos entrar una hora en la capilla donde estaba descansando para más tarde llevarlo al cementerio. Incluso en el cementerio había medidas de seguridad. 

Entre todos vamos a salir de esta, pero para ello primero tenemos que colaborar todos y por eso hay que quedarse en casa, ya que es muy importante. Así evitamos contagiar o ser contagiados, ya que podemos ser transmisores del virus siendo asintomáticos. Los médicos, enfermeros, policías, militares...etc., están haciendo una gran labor por nosotros y por proporcionar nuestra seguridad y que no nos contagiemos nosotros ni contagiemos a otros.
Esperamos y deseamos todos que este virus se vaya de una vez por todas y volvamos muy pronto a hacer nuestra vida normal.

Una alumna

jueves, 2 de abril de 2020

Poniendo color al confinamiento

Yo no sé pintar. Son los colores los que me convocan. En esta ocasión todos estos dibujos hechos los días del confinamiento, no son otra cosa que una manera de alimentar cada día la esperanza...de poner un poco de colorido a tanta oscuridad.
Los comparto con vosotros.                  
Concha Molinero

Blanca Gema Sánchez Tejada - 2º ESO - B

Blanca nos ha regalado sus dibujos. Gracias.

A la pregunta ¿Qué me cuentas?, a la propuesta de Relatos en tiempos del  coronavirus, hay quien contesta y cuenta de forma muy original...por ejemplo con  estos cuadros de punto de cruz  hechos por Daniel Arévalo (quizá no se aprecie en la imagen, pero tienen muchas muchas puntadas...): 

lunes, 30 de marzo de 2020

Laura Gómez Ruiz - 1º Bach-B

¿Qué tal el fin de semana-cuarenteno? 

Mi fin de semana...

Empezó con el viernes, un día normal: por la mañana entregando trabajos y haciendo tareas, ayudando en casa, descansando un poco después de almorzar y maratón de series con unas ricas palomitas. Al rato, cogí un álbum vacío para hacer un regalo a una persona especial y comencé a pegar fotos y a decorarlo. El resultado ha sido bastante satisfactorio para lo que me esperaba (jaja).

El sábado aproveché para leer un poquito al aire libre (en la terraza, porque hay que ser obedientes y no salir más allá de ahí,  jijiji) escuchando el canto de los pajaritos y mientras me daba el viento en el rostro; después de ello, me apetecía mirar hacia el horizonte y simplemente pensar o recordar momentos con amigos, familia, pareja... momentos que te llevan a hacer un viaje en tren y te hacen despejarte y olvidarte un poco de la situación en la que estamos.

El domingo fue un poco más movidito (jejeje), aunque admito que me desperté un poquito más tarde de la cuenta... Aún así me dio tiempo a hacer algunas cosas en casa y, bueno, por hacer algo diferente, hicimos una barbacoa en el patio, mi familia y yo, aunque parecía más que habíamos estado en la playa porque acabamos todos un poquito rojitos del sol tan espléndido que había. Después vino lo mejor:  jajaja realizamos toda la familia una videollamada con mis tíos,  nos pusimos todos juntos a hacer zumba; bailar nos sirvió para despejarnos un poco y estar un rato en familia.

Ese ha sido mi finde, un poco distinto a los demás, para no aburrirse.

Un saludo y os animo a imaginar nuevas cosas o manualidades; a mí me están ayudando mucho. 

Un saludo
                                                    Laura Gómez Ruiz

domingo, 29 de marzo de 2020

¿Fin de semana?

(Propuse a los alumnos de 1º de bachillerato que contaran el lunes qué habían hecho para que se notara que era fin de semana)

Una opción...

¿Y por qué hacer algo distinto como si fuera fin de semana si los viernes han perdido chispa y los lunes han sido desactivados? ¿Para qué, si seguimos “aquí”? 

Quizá porque ese “aquí” no significa que nada se mueva, el tiempo pasa y nos pasa; así que podemos claudicar y dejar que los días nos trasladen como un bulto, o podemos transitar por este “aquí” con nuestro paso, el que elijamos, porque aún en medio de tanto límite podemos elegir.

Hoy domingo, hay quien ha hecho una espléndida excursión a la azotea a tender la ropa y se ha bebido a tragos la luz de esta mañana de domingo; hay quien, apoyada en la baranda, ha disfrutado un buen vino, sin prisa, sin necesidad de ir a ninguna parte mientras el pelo recién lavado se iba secando; hay quien ha buscado esa canción que oyó el otro día y que ahora se ha permitido el lujo de “escuchar” de principio a fin; y hay quien ha hecho fiesta con una vídeo-conferencia en pantalla cuarteada, con caras en perspectivas “distintas”, nada favorecedoras…que sin embargo nos llegan como el colmo de la belleza.
Vamos trazando así un pequeño recorrido propio y compartido, uno más, entrelazado con el de otros muchos, todos compartiendo esta travesía con poca luz que en algún momento nos dejará “al otro lado”, un "otro lado" que, esperemos, tenga mejor iluminación...

M.A.

lunes, 23 de marzo de 2020

Guillermo García 1º ESO A

Rapeando  esta cuarentena  

El lunes me levanté con una intensa alegría, 
en dos semanas no hay clases ¡qué fantasía! 
El día dos me entró el bajón,
día tres de cuarentena y me entró la pena,
día cuatro encerrado y ya estoy desesperado, 
todavía es día cinco y no he salido a la calle ni a dar un brinco.
Día seis, siete, ocho, nueve, 
Y nadie se mueve. 

Guillermo García  1º ESO A 

JOSÉ DI SERIO RODRIGUEZ 1º ESO A

                 El valor de las cosas   
              
      Sexto día de confinamiento. Mi balcón se ha convertido en el único sitio donde puedo respirar. Estoy un poco cansado de estar en mi casa y ahora me doy cuenta del valor de las cosas, como por ejemplo salir a pasear, ver a mis familiares e incluso ir al insti.
      Aunque intento entretenerme, el día se me hace muy largo. Repaso los  deberes, juego a las cartas,  hago gimnasia, pero, aun así, el día se me hace eterno.
   Mi mayor consuelo es que mi encierro sirva de ayuda para que este maldito bicho se vaya de una vez.
                                                                                                                      Hasta pronto

JOSÉ DI SERIO RODRÍGUEZ 1º ESO A

MARTA ALEMANY FAJARDO - 1º BACH - A

El otro lado del "lunes diferente"

- ¿Qué me contáis hoy? ¿Qué tal el fin de semana? ¿Qué ha pasado este fin de semana?

Estas son las preguntas con las que nuestra profesora de Lengua comienza cada lunes a las 8:20h aproximadamente su clase con nosotros, pero claro, siempre después de habernos dicho que subamos las persianas que ya es de día (aunque el sol aún ni se vea a lo lejos porque, en fin, son las 8 de la mañana y unos cuantos minutos). Nosotros subimos las persianas, y tras todo el fin de semana hay alboroto y gente aún dormida, así que ella nos tiene que mandar un poco a callar en varias ocasiones, aunque no tanto como los miércoles cuando venimos del patio... sobre todo cuando hay fútbol.😅

Muchos lunes respondemos algo de lo que nos ha pasado personalmente o alguna noticia que hemos escuchado y que nos ha llamado más la atención o con la que no estamos de acuerdo. Sin embargo, y no sé el motivo, justo el fin de semana que pasa algo, podríamos decir, más relevante, nadie dice nada, tiene que ser la profesora la que nos refresque la memoria, y ahí ya se va despertando algún@ que diga:

- ¡Ah sí!

Y cuente algo más sobre eso o dé su opinión personal al respecto. 

Hay días también en los que, o bien en el fin de semana o  bien escuchando la radio del coche de camino al centro, se le vienen a la mente refranes o frases hechas que nos comenta y nos pregunta lo que significa. Si respondemos acertadamente seguimos adelante con las clases, si no sabemos responder o nuestra respuesta no es completa, tendremos que buscar el significado para el miércoles.

Con eso ya comienzan nuestras clases matutinas de Lengua. Cuando va a terminar, empezamos a recoger, ella se acelera para acabar antes de que desconectemos totalmente y, aún cuando toca, a veces nos dice algo mientras recoge y que se le había olvidado decir antes. 

Este fin de semana, como el anterior, he disfrutado de no tener deberes, pero se hace muy extraño no ver a tus amigos ni quedar como tenemos por costumbre todos los fines de semana. Gracias a las tecnologías hemos podido conectarnos y vernos aunque sea a la distancia, lo cual fortalece mucho y hace que se pase todo esto lo más ameno posible. Pude ver una película con mi madre y luego echar un rato con los amigos. El domingo pasamos la mañana haciendo cositas y contactando con personas a las que hacía algún tiempo que no veíamos y por la tarde nos conectamos unas 40 familias por videoconferencia y fue muy animado.

Esta mañana de lunes, como cualquier otro, me ha costado levantarme de la cama, lo bueno es que nadie me estaba esperando y que no llegaba tarde a ningún sitio. Tengo varias tareas que entregar hoy así que tengo que apremiarme esta mañana, pero lo primero en el horario es Lengua, así que he mirado todo lo que la profesora sube, he entrado en el blog y aquí me encuentro, escribiendo esto para enviárselo a Mª Angustias. 

Con esto aprovecho para mandar un saludo a los profesores y alumnos que lean el blog, mucho ánimo, esto no es para siempre. China se está recuperando después de algunos meses malos, por lo que es posible que a nosotros aún nos quede un poco. Pero qudémonos con lo bueno, se están recuperando, no es imposible salir de esta, solo es difícil. Por eso, quedaos en casa, ayudad a que el virus no se propague más, que no se extienda más, que no colapse más hospitales, que no se lleve más vidas. Sé que estar 24 horas en casa no es lo más agradable, pero tampoco es el infierno. Recuperad hobbies que tuvisteis que dejar por la rutina, hablad con los de vuestra casa, son personas como tú y como yo que también están de confinamiento, reíd, llorad si es necesario, descansad, no abandonéis las cosas que os aportan felicidad porque estemos entre cuatro paredes; lo que te hace feliz no es dónde estás, sino qué haces,  lo que te trasmite o lo que significa para ti.

¡Un gran saludo a todos amigos! No os centréis solo en lo malo que de todo se saca algo bueno. Buscad qué hacer y el tiempo no pasará más rápido, volará. Nos vemos, espero que pronto.

MARTA ALEMANY FAJARDO

Aviso legal

Nuestras imágenes son, en su mayoría, extraídas de Google y otras plataformas de distribución de imágenes. Entendemos que algunas de ellas puedan estar sujetas a derechos de autor, por lo que rogamos que se pongan en contacto con nosotros en caso de que fuera necesario retirarla. De la misma forma, siempre que sea posible encontrar el nombre del autor original de la imagen, será mencionado como nota a pie de fotografía. En otros casos, se señalará que las fotos pertenecen a nuestro equipo docente.