martes, 15 de febrero de 2022

 14 de febrero 💖

La luz en la oscuridad

Dicen que el primer amor es la primera persona por la que sentiste cosas inimaginables, por la que hiciste cosas que nunca pensaste que harías, la que te hizo sentir las cosas más puras, esa persona que te hizo feliz con solo mirarte, con una sonrisa o con solo su presencia… Ese es el primer amor, el que nunca se podrá olvidar… 

“La casualidad no es más que el destino disfrazado de inocencia”

París, 24 Enero 2020

“No lo recuerdo… no sé quién fue…” No distingo qué fue real y en qué momento todo empezó a ser ilusorio. 

Él solo se limita a decir que si no cuento todo lo que ocurrió, no podrá ayudarme. Su advertencia me hizo adentrarme en el rincón más profundo de mi mente y reflexionar sobre aquello que nadie pudo jamás conseguir que dijera. Empecé a soltar toda la información que salía de mi cabeza como si fuese a perder la memoria después de ello. Eran las once de la noche del doce de enero de dos mil veinte. Yo estaba completamente sola en casa, terminando un trabajo para el instituto, encerrada en esas cuatro paredes que conformaban mi mundo. El sueño podía conmigo, por lo que decidí irme a dormir antes de lo que esperaba. Apagué las luces y fue entonces cuando todo comenzó… 

Escuchaba muchos golpes y ruidos, por lo que me levanté a ver si todo estaba bien, pero no. En la puerta de mi casa había un chico vestido de negro que sostenía un arma en su mano. Estuve un rato quieta, planteándome por qué se me hacía tan conocido, hasta que me di cuenta. Era él… el chico con el que había estado soñando todas las noches y no sabía por qué, con el que formaba una vida y compartía mis alegrías y tristezas. Entonces tiró el arma, se acercó a mí diciéndome que no me preocupase, y acto seguido se marchó. Al día siguiente la policía vino a casa a contarme que mis vecinos habían sido asesinados y que sobre ellos había una cara sonriente, dibujada con su sangre. Tuvo que ser él, pero yo no podía decir nada… algo me decía que no podía hacerlo. Al ver que yo respondía sus preguntas con un simple “sí” o “no”, decidieron irse. 

Estuve preocupada todo el día, pero eso no fue nada en comparación con lo que ocurrió en los posteriores. El chico comenzó a venir a casa a verme, me invitaba a salir a pasear, decía que había algo en mí que le hacía olvidar su faceta oscura, que yo era la única luz en medio de su tenebrosidad. No le creía, y siempre iba con cautela, pero soy humana, por lo que no lo pude evitar… me enamoré de él. Jamás se lo dije porque podía ser un truco para ganarse mi confianza y después acabar conmigo, qué sabía yo. Todo cambió cuando la policía volvió a mi casa, pero esta vez para interrogarme… Me contaron las novedades del caso, y aclararon que sabían de sobra acerca de mi “relación” con el presunto asesino. Conté lo que pude… o más bien lo que quise. “Lo siento agente, no lo recuerdo… no sé quién fue”.

Acabé de contar todo lo que sabía, guiñé un ojo al policía y me fui. 

Suena el despertador, son las seis de la mañana. Me desperté desorientada, sin saber si todo lo que acababa de pasar era real o tan solo algo fantástico. Me dispuse a ir a clase y cuál fue mi sorpresa cuando levanté la mirada. Ahí estaba, era él.

                                                                             Cyrene



14 de febrero💖  

MONOTONÍA

Creía que no había sentido nunca esa sensación, hasta que volví a acordarme de ti.

Aquella monótona tarde de septiembre, recién empezado el curso volvía a casa como siempre solía hacer, con la única diferencia de que esta vez mi hermano no me acompañaba, y al volver la esquina allí estabas tú y tu pelo rubio despeinado sentado en aquel soportal. No nos veíamos desde los 11 años, desde que mis padres decidieron mudarse y dejar que mi vida se esfumase de un plumazo, pero allí estabas tú. Te miré directamente a los ojos y te abracé, después de todo ese tiempo aún seguías siendo mi mejor amigo. Me contaste por qué estabas allí, la situación con tu familia se había vuelto complicada hasta el punto en que te habían echado de casa, yo hablé con mis padres y ellos aceptaron mi idea de que te quedases a vivir con nosotros.

El tiempo iba pasando y todo parecía como en los viejos tiempos, hasta que aquel día, en el coche empezó a sonar aquella canción, mi canción favorita y empecé a cantarla a todo pulmón y a mover la cabeza disfrutando cada compás y tú empezaste a hacer lo mismo, y fue allí cuando me quedé mirándote fijamente y lo sentí. Aquella sensación inundaba todo mi ser, sentía mariposas en el estómago y una felicidad extrema que me hacía salir de mi cuerpo.

Se cumplía un año desde que te mudaste con nosotros y dos meses desde que la canción del coche hizo estallar en mí esa sensación. Todo iba genial y si todo seguía así tenía pensado hablar contigo pasados unos días.

Estábamos celebrando tu primer año y comenzamos a hablar sobre los miedos de cada uno, tú me dijiste que tenías miedo de no poder ser libre y yo te dije que me daba miedo ser una marginada en la Universidad, porque me solía costar hacer amigos, me abrazaste y supe que esa era tu forma de decirme que todo iría bien.

Volvía a casa como siempre y desde que vivía con nosotros él acostumbraba a esperarme en la esquina de mi casa pero aquel día no estaba allí. No le dí importancia y subí corriendo las escaleras. Tu ropa no estaba y tu cama estaba recogida, mi cuarto parecía igual de solitario que siempre, encontré una carta donde me decías que te ibas para que ambos pudiésemos ser realmente felices y aprendiésemos a vivir el uno sin el otro. Y un libro que se titulaba ''Las ventajas de ser un marginado''. Me senté y comencé a llorar abrazada a ese estúpido libro que ahora era lo único que me quedaba de ti.

Han pasado ya dos años desde que te marchaste, y sé que lo nuestro no hubiese funcionado nunca, al fin y al cabo solamente éramos dos personas rotas que intentaban arreglarse la una a la otra. Espero que estés viviendo tu sueño de poder ser libre al fin.

                                     Te quiere, tu mejor amiga.

                                                                             Minerva Skeeter


14 de febrero 💖

 El principio del fin

Muchos dicen que el primer amor es aquel que te marca para siempre, tanto para bien como para mal. Qué suerte para aquellos que les marca para bien, pues a esos a los que les marca para mal ya no vuelven a confiar en otras personas o incluso en sí mismas al 100%. 

A pesar de llevar casi toda la ESO en la misma clase, nunca se me ocurrió pensar en tener algo más con él… Hasta que pasó. Aunque él no podía, yo insistí haciéndome ideas en mi cabeza que pensé que nunca iban a ocurrir, pero qué equivocada estaba. Cuando comenzamos a salir, qué bonito fue todo; aunque a veces no todo era de color de rosa y había días malos. Nos cuentan que el amor son sonrisas, abrazos y besos juntos; pero nunca nos llegan a contar que todo lo bonito siempre se acaba. En el día en que cambió su manera de actuar, de ser, me tenía que haber dado cuenta de que ese era el principio de nuestro fin, pero ingenua de mí, quise creer que eso iba a ser unos días nada más, unos días que se convirtieron en meses. Ahí me di cuenta de que no valía la pena luchar por algo que no tenía futuro por mucho que yo me empeñara, pues por él, hubiéramos cortado meses atrás. 

Cuántas veces pensé en escribirte para pedirte una explicación, pues creo que después de todo, algo en mí cree que me la merecía. ¿Superarlo? Difícil fue y es, pero a día de hoy puedo decir que gran parte de mí está orgullosa por el paso que di. En cierto modo, cuando estés con la persona adecuada dirás “aquí es”.

Pensé en escribirte un ''te echo de menos'' pero hasta yo sé, que eso no tiene sentido. Porque a pesar de estar juntos, nunca existió del todo. 

María Caballero Quesada


lunes, 14 de febrero de 2022

 Versos sueltos

...Y a tu alcance






Un dios pequeño y juguetón

Quisiera ser aquel dios que dibujó tus lunares,

aquel dios pequeño y juguetón

que pintó en tu piel puntitos a millares.

Me encantan tus lunares.

Me gusta ir contándolos como si fueran estrellas.

Y encontrar una nueva cada día,

como un astrónomo que descubre una supernova,

oculta en algún lugar recóndito de tu espalda

o debajo de tus pechos.

Me gusta recorrer tu piel con mis dedos,

ir siguiendo las líneas invisibles

que van creándose entre los distintos planetas.

Despacio, muy despacio, como el más preciso telescopio.

Tú dices que no te gustan,

que preferirías no tener ningún lunar

en tu piel tan blanca y lisa.

Pero qué iba a ser de mí entonces,

marinero sin rumbo en la noche cerrada.

Recuerdo que te pedí un lunar

la noche en que nos conocimos.

Ese lunar que tienes junto a tu ojo.

Me bastaba esa pequeña Ítaca

para construir en ella mi casa.

Y tú, generosa, me dijiste:

serán todos para ti,

si adivinas cuántos tengo en total.

Quisiera ser aquel dios que dibujó tus lunares,

aquel dios pequeño y juguetón.

Y besar tus lunares cada noche,

uno a uno, con mucho, mucho cuidado,

para que no se te despeguen.

KIRMEN URIBE

Kirmen Uribe es un narrador y poeta nacido en Ondarroa, Vizcaya, en 1970. Recibió el Premio Nacional de Narrativa por su primera novela Bilbao-New York-Bilbao (Seix Barral, 2010), que fue recibida como un acontecimiento literario. Antes recibió el Premio de la Crítica en euskera por su poemario Mientas tanto cógeme la mano (Visor, 2004), uno de los libros de poemas más leídos en lengua vasca.


sábado, 12 de febrero de 2022

 Versos sueltos

...Y a tu alcance

Dañarse, encontrarse y curarse

Dañarse, encontrarse y curarse: ese es el ciclo.

Puede que tarde mucho tiempo

en aceptar que todo

se quedó en una triste despedida,

en aceptar que el daño que me hiciste

detonó una bomba

que había dentro de mí;

una bomba que se había 

fabricado durante años

llenos de causas perdidas.


Ahora, después del caos,

renace una flor, aparentemente sensible.

Lo que nadie sabe es

lo que esa flor lleva vivido.

Y ha aprendido de sus errores.


Manu Erena. Consecuencias de decir te quiero.



Manu Erena nació en Torredonjimeno (Jaén) en 2005. Con tan solo 16 años ha vendido 20.000 ejemplares de su primer libro, en solo tres meses.

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